Protestas violentas estallaron en Karachi, Pakistán, donde cientos de manifestantes intentaron irrumpir en el consulado de Estados Unidos en medio de la escalada militar vinculada al conflicto con Irán.
Las imágenes muestran enfrentamientos directos con fuerzas de seguridad en el perímetro diplomático, incendios y escenas de caos urbano.
El saldo reportado por medios internacionales es de al menos nueve muertos y decenas de heridos.
La policía utilizó gas lacrimógeno y disparos de dispersión para contener a la multitud, mientras vehículos fueron incendiados en las inmediaciones de la sede estadounidense.
Las movilizaciones se desencadenaron tras los ataques que provocaron la muerte del líder supremo iraní, lo que ha generado una oleada de protestas antiestadounidenses en distintos puntos del mundo musulmán. Pakistán se ha convertido en uno de los focos más visibles de esa reacción en cadena.
El episodio confirma que el conflicto ya desborda el frente militar: la guerra se traslada a las calles, impacta intereses diplomáticos y abre un nuevo frente de presión internacional fuera del campo de batalla directo.